
PSICÓLOGA Y PSICOANALISTA

Hay un momento en que la palabra, por fin, se suelta. El diván recibe el cuerpo y, con él, aquello que no encontraba dónde descansar: pensamientos dispersos, recuerdos sueltos, afectos que no habían encontrado forma.
Sin la mirada del otro —esa que a veces ordena, corrige o espera— la voz encuentra otro ritmo. Hablar sin ser visto permite que algo se diga distinto, como si quien habla pudiera escucharse a sí mismo por primera vez, sin anticipar respuestas ni medir efectos.
Acostarse es un gesto sencillo, pero no es neutro. Abre una frontera: entre lo pensado y lo dicho, entre el control y el dejarse llevar. En ese lugar aparecen frases inesperadas, silencios cargados, repeticiones que insisten sin que uno sepa por qué. En esa libertad suave, casi secreta, el inconsciente asoma.
El diván también despierta angustia. No porque haga daño, sino porque afloja los apoyos habituales: la mirada del otro, el control del discurso, la ilusión de saber qué se va a decir. Cuando esos sostienes caen, algo del deseo y de la falta se hace sentir, y la angustia aparece como señal de que se está tocando un punto verdadero, acerca al sujeto a algo que le concierne, y ese acercamiento no siempre es cómodo.
Pero el diván no pide nada: ni claridad, ni coherencia, ni justificar la propia historia. No exige conclusiones ni soluciones inmediatas. Solo ofrece un espacio donde la palabra puede caer, tropezar, desviarse, volver; y en ese movimiento —tan íntimo y tan propio— comienza el trabajo analítico: no el de “arreglarse”, sino el de encontrarse.
Compartir:


En la primera sesión se abre un espacio para escuchar tu historia, tus síntomas y aquello que hoy te causa malestar. Más que identificar un motivo de consulta como algo fijo, se comienza a comprender lo que te inquieta y lo que se repite en tu vida. Es normal no saber qué decir al inicio. Lo importante es que puedas hablar con libertad. En terapia, la palabra permite ordenar lo que te pasa y descubrir aspectos que quizá no habías considerado. El trabajo de un terapeuta es ofrecer un espacio profesional de confianza para que puedas expresarte sin juicios. Aunque el enfoque es profundo y orientado a la raíz del malestar, este proceso también busca generar cambios concretos y soluciones sostenibles en tu vida diaria: decisiones más claras, alivio emocional y nuevas formas de relacionarte contigo y con los demás. El terapeuta acompaña este recorrido, sosteniendo un espacio donde puedas comprenderte mejor, aliviar tu conflicto, y encontrar modos
más sanos de vivir lo que hoy te afecta.

PSICÓLOGA Y PSICOANALISTA
Consultorio
Horarios (previa cita)
Síguenos